respuesta a "la invención del patriarcado"
- Peule

- 9 ene
- 5 Min. de lectura
me pareció un libro interesante. un poco difícil de leer, pero muy interesante.
le rescato mucho la interdisciplinaridad, es un libro que se encarga de analizar en gran parte el patriarcado y su historia desde la economía, la filosofía, la historia, y mucho en la arqueología. da un recuento muy completo, y creo que para alguien que le interesa mucho esto lo podría complementar mucho con el libro “Who cooked the last supper” de Rosalind Miles. tiene algunos temas en común, (me lo leí hace dos años casi al día entonces no me acuerdo de todo taaaan bien) pero creo que son análisis que vienen desde lugares distintos y que hay una crítica y una recolección de información más completa en este. me parece impresionante que sean dos libros escritos en los 80’s. me parecen muy valientes, pero me encantaría leerme un libro bueno, actual, que sea de estos temas. Hay mucha información nueva y mucho campo de estudio sobre estos temas que me encantaría leer.
una crítica que tengo es que solo está interesada en entender la historia de las grandes potencias. sé que para entender la sociedad de hoy tenemos que hablar sobre las influencias más grandes de la cultura, que son los grandes colonizadores, y que América Latina no tiene tanta importancia, pero Asia y África si, y me parece muy eurocentrista poner solo información de Egipto como país no europeo. volver la historia tan eurocentrista es un poco perezoso. entiendo que para el momento fue revolucionario este libro, no lo dudo, y sé que mi crítica es super ahistórica, pero es algo que me cuestioné mucho mientras lo leía.
me pareció demasiado interesante el capítulo donde hablaba de que las primeras esclavas fueron mujeres, y que de ahí aprendieron como esclavizar a los hombres. que ya la institución estaba, solo en un momento se dieron cuenta que podían hacer lo mismo con los hombres, con los vencidos de las guerras. también me pareció demasiado interesante la historia de los velos, de cómo y porqué comenzó lo que ahora son los hijabs. me pareció muy interesante, me hizo ver las cosas con ojos nuevos. entenderlas y juzgarlas desde un lugar histórico, no desde la ignorancia moderna.
por momentos se sintió como una lectura de una de mis clases de antropología, entonces me constaba un poco por la tecnicidad de algunos capítulos y explicaciones, pero me encanto leerlo y aprender tanto. me encantan los libros así.
acá les voy a poner las tesis del libro, me parecieron importantísimas todas.
La apropiación por parte de los hombres de la capacidad sexual y reproductiva de las mujeres ocurrió antes de la formación de la propiedad privada y de la sociedad de clases. De hecho, su uso como mercancía se encuentra en la fundación misma de la propiedad privada.
Los Estados arcaicos estaban organizados como patriarcados. Así, desde su orígen, el Estado tuvo un interés fundamental por mantener la familia patriarcal.
Los hombres aprendieron a instituir la dominación y jerarquía sobre otros grupos a partir de la práctica de la dominación sobre las mujeres de su propio grupo. Esto adquirió forma institucional con la esclavitud, que comenzó con la esclavización de las mujeres de los pueblos conquistados.
La subordinación sexual de las mujeres fue institucionalizada en los códigos jurídicos más antiguos e impuesta por el poder totalitario del Estado. La cooperación de las mujeres en el sistema fue asegurada a través de varios medios: la fuerza, la dependencia económica del jefe de la familia, los privilegios de clase dados a las mujeres de las clases altas, conformistas y dependientes, y la división, artificialmente creada, entre mujeres respetables y no respetables.
Para los hombres, la clase estaba -y sigue estando- basada en su relación con los medios de producción: quienes tenían los medios de producción podían dominar a quienes no los tenían. Para las mujeres, la clase estaba mediada por sus vínculos sexuales con un hombre, quien les daba acceso a los recursos materiales. La división de las mujeres entre “respetables" (es decir, ligadas a un hombre) y “no respetables” (es decir, no relacionadas con hombre o libre de ellos) estaba institucionalizada en las leyes que regulaban el uso del velo para las mujeres. -(pág. 27)
Mucho después de que las mujeres fueran subordinadas, tanto sexual como económicamente, a los hombres, ellas conservaron un rol activo y respetado en la mediación entre los humanos y los dioses como sacerdotisas, videntes, adivinas y curanderas. El poder metafísico femenino, especialmente el de dar vida, era adorado por hombres y mujeres en forma de diosas poderosas mucho después de que las mujeres fueran subordinadas a los hombres en la mayor parte de los aspectos de sus vidas terrenales.
La caída de las diosas poderosas y su reemplazo por un dios masculino dominante tiene lugar en la mayoría de las sociedades del Cercano Oriente luego de la consolidación de una monarquía fuerte e imperialista. Gradualmente, la función del control de la fertilidad, antes a cargo de las diosas, pasa a ser simbolizada a través de la unión -simbólica o real- del dios o del rey divino con la diosa o su sacerdotisa. Por último, se separa la sexualidad (erotismo) de la procreación cuando aparecen diosas diferentes para cada función, y la diosa madre se convierte en la esposa o consorte del principal dios masculino.
El surgimiento del monoteísmo hebreo se vuelve un ataque a los diversos cultos a las diosas de la fertilidad. En el Libro del Génesis, el poder de la creación y la procreación es atribuido a un dios todopoderoso, cuyos epítetos -”Señor” y “Rey”- lo identifican como un dios masculino. La sexualidad femenina que no tuviera propósitos reproductivos se asoció entonces con el pecado y el mal.
con el establecimiento de la alianza -el símbolo básico y el contrato entre Dios y la humanidad- se asume como si fuera un hecho la posición subordinada de las mujeres y su exclusión de la alianza metafísica y la comunidad terrenal. Su único acceso a Dios y a la comunidad sagrada es mediante su función como madres.
Esta devaluación simbólica de las mujeres respecto de lo divino se transformó en una de las metáforas fundantes de la civilización occidental. La otra metáfora fundacional la proporcionará la filosofía aristotélica, que asume que las mujeres son seres humanos incompletos y defectuosos que pertenecen a un orden totalmente diferente al de los hombres. A partir de estos dos constructos metafóricos, creados dentro de los sistemas simbólicos esenciales de la civilización occidental, la subordinación de las mujeres es vista como “natural” y, por lo tanto, se vuelve invisible. Esto es lo que finalmente consolida al patriarcado como una realidad y una ideología. -(pág. 28)
enero 9, 2026
12:44 pm
bogotá




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